PINTANDO VERSOS

ANA MARIA ESPINOSA(Carla Herrera)

jueves, 14 de febrero de 2008

La hora de Julio


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Un nuevo poemario de Julio Obeso. Exótico, exquisitamente maduro, jardín de las maravillas. Julio "Manostijeras", maneja, recorta, audaz y valientemente, las palabras. Las sitúa, las evoca, justas, atinadamente. Con frenesí las hilvana, te atrapa, estás dentro. Cuando te alejas sus poemas son setos frondosos, seres verdes. Te ha dejado un buda, una lechuza, una garza, un paraguas... Un mundo mágico y asombroso del que es difícil escapar.
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-XLI-

Govinda comía a los pies de Siddharta las lechuzas sobrantes
a dos carrillos de triangulares pájaros
sin hacer ascos a las plumas
y quizá por ello masticaba lento
pasaba lento
maduraba lento
y quizá no por ello amaba a esas aves
con manos de siesta
jamás saciaba su sed ni mutilaba otras
ya que del agua nada caía y se estancaba
en los labios del maestro
y el maestro recitaba Om /quedamente/
al paso de las garzas
-oh paria, tanta hambre, yo harto de carne nocturna-
/comentaba Hesse con grandes ojos redondos
de hermoso brahmán/
a un hombre en cuclillas
con el alma en cuclillas frente al Ganges.

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Julio Obeso.
(Del poemario "La hora de los poetas")
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3 comentarios:

Blogger Viktor Gómez ha dicho...

CatacatacataPoooouuuumm !!

¡Qué bueno!

Espero a que pase el ínclito Astur y comento.

Un beset

Viktor

15 de febrero de 2008, 9:55  
Blogger Julio Obeso González ha dicho...

Pues el ínclito astur pasa, tarde mal y nunca, para dejar testimonio de su gratitud. ¿Qué podría hacer, decir, que reflejara mis sentimientos, cuando la belleza tiene firma? Gracias Ana, Víctor.
De joven quería ser Alejandro Dumas, ahora que el pelo a iniciado un éxodo, un suicidio masivo de proporciones dantescas, sólo quiero ser mosquetero. Es agradable cabalgar juntos sin más compromiso que el sabernos. A veces Carlos se adelanta trotando detrás de unas piernas (perdón) quise decir "patas" rojas, mientras los demás disfrutamos del aire, con trote tranquilo. Otras veces es Ana la que se retrasa (casi siempre por campos de girasoles o amapolas) porque ha visto un color o necesita pintarse las uñas, que si hay que luchar se lucha, pero ningún acero está reñido con la coquetería. Víctor se nos enreda en las posadas entre la mesonera y la jarra de vino, a la izquierda de las musas y a la derecha de una hoja ( lo que más me divierte son sus disculpas: Que si Richelieu tal, que si la guillotina cual) A mí lo que más me gusta es compartir cada locura un poquito; ser el perdiguero de Carlos,el compi de Víctor (sobre todo si el vino es abundante o la mesonera), hasta pintarme las uñas de los pies con Ana y mover los dedos para que se sequen rápido (Ana llega a soplarlos yo... es que me lo propongo poco)
Esta vez el todos para uno fue por Siddharta,mañana será una impronta o cualquier cuadro escrito por las manos de Ana o la carcajada de Carlos. Córdoba nos espera compis, juntos seremos.
Un besazo para todos, pero esta vez, el abrazo largo para Ana.
Julio

18 de febrero de 2008, 20:16  
Blogger Ana Maria Espinosa ha dicho...

Julio, digo Alejandro:

A ver, Alejandro Dumas, pero ¿Todavía tienes problemas de identidad? ¿es que aún no te has percatado de las múltiples personalidades que se manifiestan
en tu psique?
A ver cuando te dejas ya caer con la novela de tu vida, o las novelas.

Víktor, ya pasó el oso,
como siempre, arrasando.

Estuvo muy agotado después de
escribir "Los Tres mosqueteros",
seguramente. ( que eran cuatro)

21 de febrero de 2008, 16:45  

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