PINTANDO VERSOS

ANA MARIA ESPINOSA(Carla Herrera)

viernes, 28 de septiembre de 2007

Caudal

"Obsequiados con un libro de poemas"
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¡Hoy es el día!. Quien pueda
que no se pierda la cita.
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Estos cuadernos nacen del altruista y generoso sueño
del espíritu del aire. Va y viene regalando versos,
movimiento.
Es un proyecto, hoy una realidad que se materializa
en el amor a la poesía y la amistad.

Que los frutos sean sólo la mitad de la siembra

es de justicia.

*

Víktor, Julio

¡Suerte, valor y al toro!

Algo gestado con tanto amor

lleva música en las manos.


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miércoles, 26 de septiembre de 2007

Otoño en Aranjuez


Enlace blog Víktor Gómez. "Regalos de otoño" Haikus:
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Pablo López Ortiz. Título: Esencia
Fotografía ganadora "II Concurso de fotografía digital Aranjuez, en otoño" 2004

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Aranjuez es el sueño del otoño



Vaciarse de vanidades
quedarse hueco
no pesar, no medir.
Dejar fluir la dorada luz del otoño
y ser sólo una hoja del estanque
una hoja en espiral por el aire
una hoja que cumple el ciclo
sabiéndose parte de un árbol
de una alfombra de oro
del río que la lleva
del poeta que la canta.

*
Ana Mª Espinosa.

Unas fotografías para no dejarlas pasar, en esta página las puedes
contemplar y disfrutar en todo su esplendor:
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Haikus de otoño

*(Ana Mª Espinosa




Cuántos otoños

doraron tus pupilas

cuántos ocasos.





Fría la fuente

quizá guarden las aguas
*
eterna nieve.


*

Niña la luz

coquetea en las hojas

ante el asombro.


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Aranjuez sueña

en la piel del estanque
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luces perfectas.


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martes, 25 de septiembre de 2007

Las fotografias de Martín Gallego


Hortensia:Martín Gallego.
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Un Poco de color para alegrar el día, como dice Martín y
pincha aquí para continuar contemplando "La belleza"




"La fotografía es el arte de mirar, y yo miro la vida".


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Este es el título que encabeza el blog de este enamorado de la fotografía y no puede tener más razón en lo que dice. El mira a través de un objetivo, además, poético, buscando el alma de las cosas, las personas, los paisajes que atrapa artisticamente con su sensible mirar. Los artistas contemplan el mundo y lo transforman, lo hacen a su semejanza, a su particular manera de expresión de lo que su instinto, su inspiración, su sentido de la estética les dicta. Busca, observa, compone, transforma, juega, llora, ríe, se desespera, se enorgullece ...

Martín, además de crear con sus fotografías, las acompaña con unos textos bastante poéticos.
Así es el arte: poesía, pintura, música, fotografía ... todo gira alrededor de un mismo centro: La belleza. sólo hay que saber mirar.

Ana Mª Espinosa.




"Miré como el último sol de la tarde iluminaba el bosque y su luz entraba entre los árboles, como una catedral majestuosa que los hombres nunca podrán imitar. Las espigas de la hierba, iluminadas como farolillos, cabezeaban movidas por la brisa, ahora hacia aquí, ahora hacia allá, en un vaivén sin fin para los ojos del que mira. Mirar para ver, ver para sentir, y sentir para saber que el mundo es hermoso para el que sabe pararse a mirar"......


(Martín Gallego)



Bosque (Fotografía Martín Gallego)http://martingallego.blogspot.com/2007/07/bosque.html


El bosque baila

la sombra ha detenido

la luz que sangra


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Cielo, hoja, tierra.

Madera de la noche

el sol, que juega.

Ana Mª Espinosa.


Las niñas saltaban a la comba y me he quedado hipnotizado con las figuras que componían las sombras, parecía que tenían vida propia porque no se parecían a la persona que las originaba.

(Martín Gallego)




Saltando a la comba (Fotografía Martín Gallego)



Sombras que fueron

cascabeles del día

¿Dónde se encuentran?



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Saltar soñando

que la luz de la luna

juega en las losas.



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Traviesa sombra

Alicia, Peter Pan

saltan la comba.



Ana Mª Espinosa.



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martes, 18 de septiembre de 2007

HOJA DE AIRE. Víktor Gómez


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¿En qué linde dejaba el Ángel del mediodia
la brújula y el ala batirse con la brisa?.
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Remedios Varo
Aquí puedes encontrar 293 obras de esta gran pintora:
http://pintura.aut.org/SearchAutor?AutNum=14914
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Trae el sol un zumo de melancolía, de otoño anticipado,
de extremo verano, tan cálido y terroso manto de luz,
tan líquida alma de los campos agostados
que se diría que el Gran Alquimista nos ofrece
en primicia, el secreto de la Armonía de las Esferas
y el Color de la Inmanencia.



*
No sé, pero en el pergamino del Destino humano,
en la Hoja de Aire, se hace presencia un ayer primigenio,
la leyenda, el encuentro del hombre con el árbol de la ciencia,
de la mujer con la serpiente,
de los pájaros con la primera migración otoñal.
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*
Víktor Gómez

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JUAN RAMON JIMENEZ. Para hallar un poco de paz.

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Al fin nos hallaremos. Las temblorosas manos
apretarán, suaves, la dicha conseguida,
por un sendero solo, muy lejos de los vanos
cuidados que ahora inquietan la fe de nuestra vida.
*
(Nostalgia.JRJ)
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*
Cuando el amor se va,
parece que se inmensa.
*
¡Cómo le aumenta el alma
a la carne la pena!
*
Cuando se pone el sol
lo ahondan las estrellas.
*
(La Ausencia.JRJ)
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**
Para hallar un poco de paz,
volvamos a esa sencilla perfección del poeta,
a esos paisajes y remansos
a los que los sueños abren sus puertas
cuando un aire idílico y melancólico
nos impacta en el centro de la tristeza.
*
Regresemos a los campos,
a los montes, a las playas,
a los lagos, al mar...
-por unos momentos-
para olvidar, escapar acaso
de tanto paisaje urbano des-urbanizado,
deshumanizado.
*
Ana Mª Espinosa.
*
Leamos a Juan Ramón:
*


XXIII - LA VERJA CERRADA

Siempre que íbamos a la bodega del Diezmo, yo daba la vuelta por la pared de la calle de San Antonio y me venía a la verja cerrada que da al campo. Ponía mi cara contra los hierros y miraba a derecha e izquierda, sacando los ojos ansiosamente, cuanto mi vista podía alcanzar. De su mismo umbral gastado y perdido entre ortigas y malvas, una vereda sale y se borra, bajando, en las Angustias. Y, vallado suyo abajo, va un camino ancho y hondo por el que nunca pasé...
*
¡Qué mágico embeleso ver, tras el cuadro de hierros de la verja, el paisaje y el cielo mismos que fuera de ella se veían ! Era como si una techumbre y una pared de ilusión quitaran de lo demás el espectáculo, para dejarlo solo a través de la verja cerrada... Y se veía la carretera, con su puente y sus álamos de humo, y el horno de ladrillos, y las lomas de Palos, y los vapores de Huelva, y, al anochecer, las luces del muelle de Riotinto, y el eucalipto grande y solo de los Arroyos sobre el morado ocaso último...
*
Los bodegueros me decían, riendo, que la verja no tenía llave... En mis sueños, con las equivocaciones del pensamiento sin cauce, la verja daba a los más prodigiosos jardines, a los campos más maravillosos... Y así como una vez intenté, fiado en mi pesadilla, bajar volando la escalera de mármol, fui, mil veces, con la mañana, a la verja, seguro de hallar tras ella lo que mi fantasía mezclaba, no sé si queriendo o sin querer, a la realidad...

(Platero y yo. JRJ)
*

Iba tocando mi flauta

a lo largo de la orilla;

y la orilla era un reguero

de amarillas margaritas.

(JRJ)



XXVIII - REMANSO

Espérate, Platero... O pace un rato en ese prado tierno, si lo prefieres. Pero déjame ver a mí este remanso bello, que no veo hace tanto años...
*
Mira cómo el sol, pasando su agua espesa, le alumbra la honda belleza verdeoro, que los lirios de celeste frescura de la orilla contemplan extasiados... Son escaleras de terciopelo, bajando en repetido laberinto; grutas mágicas con todos los aspectos ideales que una mitología de ensueño trajese a la desbordada imaginación de un pintor interno; jardines venustianos que hubiera creado la melancolía permanente de una ruina loca de grandes ojos verdes; palacios en ruinas, como aquel que vi en aquel mar de la tarde, cuando el sol poniente hería, oblicuo, el agua baja... Y más, y más, y más; cuanto el sueño más difícil pudiera robar, tirando a la belleza fugitiva de su túnica infinita, al cuadro recordado de una hora de primavera con dolor, en un jardín de olvido que no existiera del todo... Todo pequeñito, pero inmenso, porque parece distante; clave de sensaciones innumerables, tesoro del mago más viejo de la fiebre...
*
Este remanso, Platero, era mi corazón antes. Así me lo sentía, bellamente envenenado, en su soledad, de prodigiosas exuberancias detenidas... Cuando el amor humano lo hirió, abriéndole su dique, corrió la sangre corrompida, hasta dejarlo puro, limpio y fácil, como el arroyo de los Llanos, Platero, en la más abierta dorada y caliente hora de abril.
*
A veces, sin embargo, una pálida mano antigua me lo trae a su remanso de antes, verde y solitario, y allí lo deja encantado, fuera de él, respondiendo a las llamadas claras, «por endulzar su pena», como Hylas a Alcides en el idilio de Chénier, que ya te he leído, con una voz «desentendida y vana»...
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(Platero y yo.JRJ)
*
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando
*
(El viaje definitivo.JRJ)
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lunes, 17 de septiembre de 2007

Agustín García Calvo"Al lado de un pueblo que no existe ni para el poder y ni para la cultura"

Mi pasión por la física esencialmente es odio. Y nace del amor a lo que no se sabe, a lo que sigue vivo. Por eso odio el capitalismo, que es la realidad de lo real,y otras formas de la realidad, como la ciencia y la cultura, que siempre están al servicio del poder. Me interesa saber si en física se puede descubrir algo de lo que es la verdad, a pesar de sus contradicciones.
*
Por Gusi Bejer:
http://213.4.113.188/HTML/20060713/Letras/LETRAS18389.asp
*


Eva Antonini
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Rabia ajena
Nada fuera de mí,
a excepción del enojo,
tiene un principio y un fin
determinado,
a excepción de la rabia,
que no es mía, ya lo digo, así desde el inicio,
como lo dicen en mi ciudad,
tan felices de la mañana
hasta la noche, mucho más felices, mucho más,
que no es mía, repito, porque aun más adentro
me nacen las ganas de morir,
y después de la rabia, mucho después, o no tan después,
sobresalta pensar que volverá de nuevo
la rabia o el enojo,
desde afuera, por supuesto,
fuera de mí, fuera de todos, vuelta a empezar,
vuelta y más vuelta, fuera, vuelta a empezar,
y así acaba todo.
*
Agustín García Calvo
*

Max Ernst
*

Agustín García Calvo (Premio Nacional al mejor traductor): “La cultura está vendida al poder”
De
terra

El ensayista, filósofo, autor teatral y traductor Agustín García Calvo, recibió hoy el Premio Nacional al Mejor Traductor, que distingue el conjunto de su labor de traducción a lo largo de su vida. García Calvo, que fue Premio Nacional de Ensayo en 1990 y Premio Nacional de Literatura Dramática en 1999, decidió aceptar este tercero porque estos galardones tienen “jurados muy numerosos donde siempre se cuela alguien honrado”.
*
Así se mostró el traductor en declaraciones a Europa Press, donde afirmó estar convencido de que “la cultura está vendida al poder”. En esa cultura descrita por García Calvo se incluye la ciencia, la literatura, la poesía, el entretenimiento y “ya no digamos los medios de comunicación” y acusó al poder de “dedicarse a matar las posibilidades de vida y el pensamiento de la gente”. Ante esta situación, el escritor explicó que su lugar está “al lado de un pueblo que no existe ni para el poder y ni para la cultura”.
*
García Calvo explicó que el poder posee un “interés enorme” en que cada individuo tenga su personalidad, se posicione, y se reconozca, de este modo, ese “lugar perfecto que parece la democracia, donde su primer artículo es la fe en el individuo, se resquebraja cuando se intenta saber dónde va cada uno, qué vota y qué compra”.





El mundo de la cultura española me importa un bledo. Apenas me interesa como parte de la realidad contra la que el libro mana.

*

La realidad se nos presenta, se nos impone o vende, nos estamos hundiendo en la verdad y sólo podemos defendernos contra eso, contra las mentiras de la ciencia y de la física.

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En el libro intento descubrir la esencia, la verdad y la mentira, de la realidad.

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miércoles, 12 de septiembre de 2007

ANA MARIA RODAS: MUJER QUE CAMINA Y AMA POR EL LADO IZQUIERDO DEL CORAZON

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Entrar al colegio



A los seis años cambié el mundo de mi casa por el colegio. Se acabaron mis largas horas tirada en el suelo dibujando o leyendo; mis amores con el gato negro que había caído en la carbonera y que me seguía como si fuera un perrito. Los atardeceres acostada en la terraza de la casa viendo cómo las nubes cambiaban de forma y de color. Las incursiones proscritas al estudio de mi padre para sisar papeles de acuarela que me estaban vedados porque eran caros.


Las salidas al callejón a jugar con los niños del barrio, cuando nos mudamos a la trece calle A, también se vieron afectadas, se fueron espaciando.Sin darme cuenta, entrar al English American School era decirle adiós a una etapa deliciosa de mi vida. Solo años más tarde, leyendo las historias inglesas de los niños desamparados en los orfelinatos, comprendí la total dimensión de haber entrado al colegio, aunque fuera solo por ocho horas diarias con un respiro para ir a almorzar a casa. Lo que más echaba de menos en aquellos años eran los libros que se quedaban en la casa cuando, el bolsón echado a la espalda, me dirigía al colegio.



Para empezar, el patio de juegos estaba cubierto con unas losas de cemento gris --el gris más aburrido de la vida-- que además eran letales para las rodillas de las niñas que se caían sobre ellas. El cubo de la escaleras estaba forrado en madera teñida de café oscuro, un color que, en la imaginación de los dueños, era encubridor. Las telas más horrendas que he visto en muebles, vestidos, cortinas y demás, eran encubridoras. Lo que quiere decir que tenían apariencia de bosta de vaca.



No todo era malo en el colegio, había tantas cosas que aprender y algunas de las maestras eran gentiles, pero ese estar sujeta dentro de una clase durante dos horas antes de que la campana anunciara la pausa del recreo, me era difícil. Además, estaba acostumbrada al silencio, a la calma, y el bullicio me desconcertaba. Así que cuando sonaba la campana y se abría la esperanza del goce, la pobre bicha quedaba muerta allí mismo: mis compañeras corrían y gritaban como locas, yendo de un lado a otro del patio, subiendo y bajando escaleras, aullando como pieles rojas.



En realidad no tenía nada que compartir con las niñas del colegio. Mi vida interior era intensa y mis compañeros de juego del callejón, duros e implacables. Con ellos usaba todas las energías vitales que luego recuperaba leyendo o escuchando leer a mi madre, escrutando el cielo, oyendo a papá tocar el piano, sentándome a su lado mientras se dedicaba a preparar telas, a darle los toques finales a un cuadro o a modelar en arcilla.Mis abuelos paternos eran gente sencilla que sentó sus reales en Chichicastenango, con una vida provinciana y muy próxima a la naturaleza. Mi abuela Julia lo manejaba y disponía todo en silencio. Mi abuelo Flavio, por el contrario, hablaba mucho de los temas de su profesión de antropólogo y arqueólogo.



Mis abuelos maternos eran diferentes y aunque mi abuelo Aurelio era cosmopolita y habría podido entregarme un universo fascinante sobre sus experiencias de viaje, no se fijaba en mí. La luz de sus ojos era mi hermano mayor. Tengo poco qué decir de él, al menos hoy. Mi abuela materna era otra cosa: andaluza a morir, estar a su lado era vivir una fiesta constante.Ninguno de ellos tenía fijación por colgarse de árboles genealógicos y todos podían ver la nobleza innata de cada persona. Lo mismo hablaban con el ser más insignificante que con los jerarcas o estudiosos.



En general se ocupaban poco de las pomposas galas sociales, embebidos como estaban en sus profesiones, sus familias, sus lecturas, el cine, el teatro –-cuando lo había-- y las sobremesas del domingo, donde los temas eran infinitos y cada cual podía expresar su opinión aunque fuera la más estrafalaria del mundo.Entrar al colegio fue darme cuenta de que vivíamos en un país de castas. La mayoría de mis compañeras eran de tez clara: todas éramos ladinas, y los indígenas, a sus ojos, eran unos seres terriblemente folklóricos, con vestimentas típicas. Sabían que existían porque muchos de los sirvientes en sus casas eran indígenas.



Por otro lado no sabían dónde quedaba Sirio en el cielo, ni qué quería decir chuch cajau en quiché, ni cuál era la funciòn de esos chuch cajaus ni a dónde iban las aves migratorias que pasaban tan alto en el cielo. Pero sabían que tenían que peinarse y arreglarse durante horas para tener un buen aspecto. Para tener un novio –-a los seis años-- no bastaba con bañarse y llevar trenzas. Y en ese tiempo comenzaban a internalizar sistemáticamente los mandatos de un mundo machista donde las mujeres no pensaban, sino se lucían.Las niñas del English American School, en aquel tiempo, pulían y afilaban las armas que unos doce años más tarde las conducirían a un ‘buen’ matrimonio. Yo soñaba con un barco llamado Mariana. No podíamos entendernos.


Ana Mª Rodas







Ana María tiene su propio blog, para los que quieran ir profundizando en una de las voces interesantes de América. Y no solo poética, sino periodística. Desde esa doble mirada, su visión del mundo resulta atrevida, no estabularia ni convencional. Una palabra que conmueve y deja latiendo el gran problema del silencio continental sobre la verdad, sobre lo real, que tan lastrados tiene a millares de personas.



http://anarodas.blogspot.com/



http://arodas.blogspot.com/




-
Mujer que duerme




La mujer ve la luna cruzar por el rectángulo
y abraza al perro antes de abrirse al sueño.
Luna sobre la piel
piel de sirena
Sueños desportillados
amaneceres blancos
Se estira, lee lo que escriben sus amigos
---------- los ama tanto

---------- los ama a todos
El penacho del volcán le avisa
que hay viento norte

A los cincuenta y tantos, dueña de una ventana
---------- de diez metros
---------- de largo
su vientre está dormido
Las sábanas son frescas
La ciudad gime
La mujer sueña



*
Poeta



El viejo rito me posee
---------- Varias noches sin sueño
después baja el río de sangre
me ahogo en ella y renazco
nueva como moneda
redonda como un sueño
perfecta en mi dolor
recordando sólo lo suficiente del pasado
para construir la
---------- telaraña
con la que cubro mi cama de soltera Sueños de luna
*
Te soñaba huyendo de mi lado
yo lloraba como tonta sobre los cristales rotos
y encendía las luces para que se advirtieran
---------- los adornos de plata
la curva que la pared dibuja al internarse
en el terreno
---------- inexplicable
ue es el sueño
Ese de anoche
en el que tú brincabas desnudo
mostrando la piel más oscura de tu sexo
y los dientes filudos de animal en celo





Animal que despierta
-

Soy la gata que camina dentro de mí
---------- conmigo
las leves zarpas afelpadas
---------- He bajado por el río
conservando el gusto por la caza
los ambiguos maullidos

Cuando cierro los ojos atravieso los siglos
Las arenas le dieron el color
a esta piel suave que esconde
una flor mojada entre las fauces
el oro egipcio se ve reflejado en la pupila
de esta gata
que demasiadas veces
recuerda su verdadera condición de fiera

La Reina de Saba habría dado la mitad de sus tierras
por tener estas garras



Ana María Rodas, nació en Ciudad de Guatemala, en septiembre de 1937. Tiene publicados Poemas de la izquierda erótica (poesía), 1973; Cuatro esquinas del juego de una muñeca (poesía), 1975; El fin de los mitos y los sueños (poesía), 1984; y, La insurrección de Mariana (poesía), 1993. Sus poemas han sido publicados en antologías en español, inglés y alemán en Centroamérica, Estados Unidos, Inglaterra, Colombia, México, Viena, Roma y Munich. En 1990, recibió el Primer Premio Poesía en el Certamen de Juegos Florales México, Centroamérica y el Caribe de 1990, con su obra La insurrección de Mariana. En el mismo año también obtuvo el Primer Premio en el Certamen de Cuento de Juegos Florales México, Centroamérica y el Caribe de 1990 con su cuento Mariana en la tigrera.

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Un hijo redondo de carne dulce. Julio Obeso




*

Hubo un pacto entre la tierra y los mares:

"Sólo llorarían hasta la costa",

su sal, no más allá de las arenas.

*

Ocurrió entonces lo del primer árbol

con un hijo redondo de carne dulce,

pulpa de lluvia.

*

Trajo consigo, bajo su brazo de fruto,

minúsculas esperanzas;

nombres claros para la memoria de los siglos.

*

"Una pequeña raíz sobrevive" y se pueblan de gemas los áridos,

visible punto de cruz para cualquier órbita interesada.


*


Yoshiro Tachibana

*

El cotilleo de las aves propaga su alma.
*
El más azul de los océanos, muerde su labio marítimo:

Ha visto las flores, llegaron tras la tempestad hilvanadas de espuma.

*

Ella lo sabe, vio asomar su melena de burbuja por encima del cantil.

Espera a la noche y deja en su seno un coral perfecto.

Ya cada cual con sus brotes;

*

"Los pájaros cantan en otras latitudes".


Gabrielle Bakker
***+

*

**

Ocurrió entonces lo del primer árbol

con un hijo redondo de carne dulce,

pulpa de lluvia.

*


Julio Obeso



*

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