PINTANDO VERSOS

ANA MARIA ESPINOSA(Carla Herrera)

sábado, 26 de mayo de 2007

Leyendo a Ana María un sábado tarde

.
. Por Víctor Gómez Ferrer.


Edward Hopper (EEUU 1882-1967)


-
Este poema forma parte del poemario inédito
“Pan de verso”. Lo he elegido porque es representativo
de los años 60, de muy gratos recuerdos para mí.

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CARTA DE AJUSTE


Está vacía tu mecedora,
la humedad de la casa me hace estremecer.
Todo está igual,
las telarañas se ocupan de sus víctimas.
Parece que no existe el aire aquí dentro
en este hogar deshabitado.
Los visillos inmóviles, retienen la luz,
casi la besan sin poseerla jamás.
Las cenizas de la chimenea
-como desierto diminuto y sombrío-
duermen bajo las piedras antiguas.

El teléfono negro, colgado de la pared
parece esperar una llamada
que no ha de llegar nunca.
La enorme radio del salón aún conserva
los ecos del Caudillo, su débil voz agonizante,
sus tétricas palabras.
Después vino la televisión, con su carta de ajuste
-como el as de oros-Amstrong pisando la luna,
la perrita Marylin ... ...y “El país de los gigantes”
los sábados por la tarde.
El vértigo me lleva a un polvoriento sillón,
cierro los ojos
y te veo en el jardín regando las flores,
siempre es por la mañana,
un día luminoso de primavera.
Siempre eres joven y sonríes.

ANA MARIA ESPINOSA

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Ana:

Releo este poema que publicaste ya hace un tiempo en la revista Atanor y me parece que entro por un túnel del tiempo para amerizar en las aguas onduladas de un "presente que se fué". Me reconozco, te reconozco y entreveo en aquella vida cotidiana, mayor sencillez, menor desasosiego, otro modo de llorar y ninguna razón aparente para el olvido. La vida tiene extrañas maneras de revolverse y romper con esa irrelidad del eje espacio-tiempo. Ahora, en tu poema, nos leemos como éramos. Y es verdad e inmanencia, y es revelación de lo nuestro. Nuestra juventud que lame la herida del otoñado exilio. Nuestra juventud que atisba desde su Isla Inalcanzable las orillas de nuestra voz ahora, aquí. Pudiera parecer melancolía. No, es más bien un adentrarse en lo que da miedo. En ese antes y después, en ese atemporeo latido, en ese parpadeo de lo real que aflora cuando dejamos que la poesía esculpa lo esencial, esculpa la niebla unamuniana, esculpa las nubes de Tagore, las brisas de Whitman, la música de Verlaine, los silencios machadianos, el juanramoniano jardín.
Gratitud. La poesía es gratitud. Lenta es su conquista. Arduo su camino. Pero la recompensa, cuando llega, no tiene precio, solo un inconmensurable valor.


Un gran abrazo,
Tuyo,
Viktor Gómez
Poetambre

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1 comentarios:

Blogger Ana Maria Espinosa ha dicho...

Gracias Víktor:
Gracias por la profunda lectura
por la emoción compartida en ese
lugar remoto de la infancia que tan
cerca del corazón tenemos siempre.
Gracias por saber cruzar esa puerta
donde no es nostalgia, si no miedo
por el no regreso en la felicidad
antigua, que deja su luz atravesar
en versos el presente.

30 de mayo de 2007, 8:56  

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